El bien y el mal, una lucha sin fin

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    Alait Feit Copefed
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    El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por Alait Feit Copefed el Sáb Oct 04, 2008 11:41 pm

    Hola, bueno, para los que ya me conocen de CP, pues ya deben de conocer este fic. Es totalmente mio. Decidi pasarlo a este foro, puesto que si lo empiezan a leer desde el principio pueda que les agrade o los atraiga mas.

    Por ahora solo les traigo la introducción, asi que es corta en cuanto a todo, para ponerle un poco de misterio.

    EVALUACIÓN (KRL_12)
    1. Ortografía – 8/15 puntos: Comas, signos de exclamación, tildes [o acentos xD], y muchos más. Ahora, los verbos en pasado se tildan, un concepto que sabes a la perfección.
    2. Originalidad 14 /20 puntos: Aún no diviso del todo bien a la trama, pero puedo hacerme una idea de que es lo que viene. Cuando tenga el concepto más claro y llegue una re-evaluación, te pondré quizás más puntos. Pero en lo que concierne a la Intro... original.
    3. Madurez del Fic – 12/20 puntos: El fic en si, está desarrollándose muy bien, me gusta ver como es que describes, pero hasta que no vea más, no daré más puntos.
    4. Descripción - 15/20 puntos: Descripción buena, cada personaje y cada lugar estaba bien descrito. Mas, se puede mejorar.

    Puntaje total: 49/75 (Siendo 40 el mínimo)
    Conclusión: Fan fiction apto ^^
    Comentarios: Buen Fic! ^^ ¿Me creerías si te digo que lo leí dos veces?, una fue hace... ¿un año?, y aún puedo recordar como era en ese entonces. Debo admitir que el como avanza es muy comprometedor, y me da una idea de que no decepcionaras a nadie si sigues mejorando ^^


    PERSONAJES

    Spoiler:
    Proximamente en Capitulo 1


    POKEDEX

    Spoiler:
    Proximamente en Capitulo 9


    INFO EXTRA

    Spoiler:
    Proximamente en Capitulo 1


    Con ustedes, el bien y el mal, una lucha sin fin, por Copefed.

    Spoiler:


    INTRODUCCION: EL BIEN Y EL MAL UNA LUCHA SIN FIN



    Nuestra historia empieza en tiempos oscuros, después de la segunda guerra mundial, y aún después, del nuevo siglo.

    Esta historia, sucedió en un mundo, en el que el bien y el mal, siempre habían estado en guerra, desde el principio de la humanidad. Pero en esta historia, se incluyó injustamente a otra especie, el pokemon.

    Es verdad, que el humano es la especie dominante desde el principio en que se tiene conosimiento, pero, no por ello se debe abusar de sus demás compañeros vivientes, ya que como estamos de acuerdo, fuimos la última especie en llegar a la vida…

    En una cueva, ubicada en una región apartada de la civilización, cuatro entrenadores buscaban lo que posiblemente podría acabar con una guerra que había durado ya varios años y que había costado miles de vidas tanto de humanos como de pokemons…



    Los cuatro entrenadores, se guiaban en la oscuridad por unas pequeñas linternas que tenían cada uno de ellos. Pero a pesar de eso, se sentía, como la oscuridad era inmensa y parecía absorber la luz de las linternas.

    -¿Es cierto lo que dicen?- decía una mujer de cabello castaño con una ropa totalmente de negro, y que parecía ser un solo juego de ropa.

    -¿Qué?- le contesto otra mujer que estaba a lado de la primera. Esta tenía el cabello amarillo y estaba vestida con la misma ropa que traía su compañera.

    -¿Qué el equipo Galaxia, fue derrotado en Sinnoh?- contesto la mujer del cabello castaño.

    -No puede ser amiga, se supone que todo mundo ya lo sabe, el equipo Galaxia fue derrotado. También los equipos Magma y Aqua fueron derrotados en Hoen…- decía la mujer de cabello amarillo pero fue interrumpida por un hombre de cabello oscuro y medio chino, y con un color de piel medio morena.

    -Silencio, creo que estamos cerca- dijo casi susurrando un hombre con cabello color oscuro.

    -Vaya que genio traes hoy- dijo la mujer del cabello castaño.

    -Que se callen, ¿Qué no entienden?- dijo otro hombre, de cabello amarillo y con una piel extremadamente pálida.

    -No les hagas caso amiga. Oye por cierto cambiando de tema, ¿y tu hija?- dijo la mujer del cabello castaño.

    -Bueno, ella esta bien. La deje en casa de Lorelei, se que ella es de confiar. Y, hablando de hijos, ¿supongo que los tuyos también están seguros no?- dijo la mujer del cabello amarillo.

    -Bueno, nosotros confiamos en que todo salga bien, y pues ellos están con su abuela- respondió la mujer del cabello castaño.

    -Oye, se que piensan que todo va a salir bien, pero ¿y si no, supongo que les dejaron algún testamento o algo por el estilo, no?- dijo con voz preocupada la mujer del cabello amarillo.

    -Se a que te refieres amiga. Claro que no vamos a dejar a nuestros hijos sin nada- Contesto la otra mujer.

    -Cállense o nos van a descubrir- dijo el hombre de pelo oscuro.

    -Jefe, creo que aquí es, vengan rápido- decía el hombre de piel pálida, a unos cuantos metros de donde se encontraban los otros tres.

    -Valla, estos malditos tenían bien escondida su base- decía el hombre de cabello oscuro mirando hacia una enorme puerta de metal sólido que no se le veía manera de que se pudiera abrir. -Thyphlosion, sal y usa lanzallamas en la puerta y después usa puño certero- dijo el hombre sacando de una ultra bola un Thyphlosion mas grande de lo normal, y después este hizo lo que su entrenador le había ordenado y la puerta callo haciendo un fortísimo ruido que sacudió toda la cueva y levanto una espesa nube de polvo.

    Cuando el polvo se disperso se pudo observar un enorme cuarto del tamaño de un gigante estadio de fútbol. En el se encontraban enormes cápsulas que contenían pokemons extremadamente raros.

    -Esos malditos… tienen pokemons legendarios encerrados- dijo el hombre de cabello oscuro, mirando con admiración y a la vez terror a las cápsulas que contenían pokemons legendarios entre ellos un Lugia de color negro.

    -Valla, valla, valla, pero si son los cuatro mejores elites que tiene la liga pokemon. ¿A que se debe su presencia?- dijo una voz de entre lo oscuro, que estremeció a los cuatro entrenadores, ya que estos conocían esa voz.

    -¡Maldito, por fin das la cara!- grito furioso el hombre de cabello oscuro.

    -Por favor, no hables así Copefed…- se burlo la voz misteriosa.

    -¡Eres un maldito traicionero!- dijo el hombre de piel pálida.

    -Y miren quien esta ahí si es el elite de las leyendas, Marx- dijo la voz.

    -¡Da la cara maldito, no te escondas en la oscuridad y sal!- grito furiosa la mujer del cabello de color amarillo.

    -Oh, pero si es la esposa de Marx, Cynthia- dijo la voz haciendo una pausa y después continuo -Y apuesto que la hermosa mujer que esta a tu lado Copefed es tu esposa-

    -¡¿Cómo te atreves a dirigirle la palabra a mi esposa?!- grito furioso Copefed.

    -Huy que miedo tengo, hice enfurecer al mas grande elite de todos, ja, pero si no eres mas que un cobarde que nunca se atrevió a enfrentarme por que te daba miedo de que te humillara como lo hice con todos los demás- dijo la voz.

    -Pues ha llegado la hora maldito, yo Copefed, Elite de la liga Alpha, te reto- dijo Copefed mientras le hacia una señal a su Thyphlosion para que se pusiera en posición de batalla.

    Este pokemon obedeció sin ninguna traba pero…

    -Es demasiado tarde Copefed, tuviste tu oportunidad y no la aprovechaste- dijo la voz.

    -Ahora si me permiten, tengo un asunto pendiente en Aura- terminó diciendo la voz.

    -¡Regresa cobarde, Thyphlosion usa llamarada hacia ese maldito!- grito furioso Copefed señalando hacía donde el creía que se encontraba su objetivo, ya que aunque la voz se escuchaba muy bien en toda la habitación, no se podía ver casi nada.

    Thyphlosion mando un poderoso rayo de fuego en forma de estrella pero un rayo de luz dorada interceptó la llamarada ocasionando una explosión que estremeció la cueva. “¿Qué, pero qué paso?” dijo Copefed confundido por lo que había sucedido.

    -Copefed, no olvides que te encuentras en la base secreta del equipo Rocket, lo que quiere decir que estas rodeado por miles de mis hombres- dijo la voz. -Ahora, veo que no quieren entender y no aprovecharon la oportunidad que les di de largarse de aquí, así que tendré que aniquilarlos- dijo la voz burlándose.

    -¡Ni lo sueñes!- dijo la mujer del cabello castaño. -¡Dragonite sal ahora!- dijo la mujer sacando una pokebola y de esta salio un precioso Dragonite que empezó a volar por los aires. Y después Marx y Cynthia sacaron sus pokemons, un Latios y un Latias respectivamente.

    -Estupidos… ¡equipo Rocket ataquen sin piedad y elimínenlos de una vez por todas!- gritó con furia la voz y en ese preciso instante la habitación se ilumino de rayos dorados, plateados, y de todos los colores.

    -¡Elites de la liga Alpha, ataquen!- grito Copefed y en ese momento los demás entrenadores que le acompañaban ordenaron a sus pokemons a atacar.

    La cueva se ilumino por completo, y habían rayos por doquier dirigidos a todas partes, algunos chocaban con las cápsulas otros estallaban en el aire, otros mas daban en entrenadores o pokemons, otros pegaban en el suelo o en el techo de la habitación lo que ocasionaba grandes terremotos derrumbando rocas enormes por doquier.

    ¡Demonios, no podemos con todos ellos, tendremos que derrumbar la habitación!- grito desesperado Copefed.

    -¡Estoy contigo, ¿pero dime como vamos a hacer eso?!- le contesto desde otro lado Marx.

    -¡Apenas y nos podemos defender de esos malditos!- termino diciendo muy agitado.

    -¡Tengo un plan, Thyphlosion usa hiper rayo en la cápsula de Lugia!- grito Copefed y su Thyphlosion lanzó un poderoso hiper rayo que no pudo ser detenido y dio en la cápsula en donde estaba el Lugia de color negro, y cuando el rayo se estrello en la cápsula esta explotó, ocasionando que Lugia despertara y se enfureciera.

    Este al salir de donde se encontraba atrapado lanzó poderosos rayos de luz dorada con colores alrededor hacía el techo de la habitación para poder escapar; y lo logró, pero esto ocasionó que con las explosiones de los demás rayos el techo no soportara mas y se derrumbara dejando totalmente atrapado a todo ser vivo que estuviese ahí dentro.
    Miles de pokemons y entrenadores murieron aplastados por las enormes rocas y demas artefactos que igual se derrumbaron con las explosiones.

    Todo se volvió una enorme tumba de roca, tierra y metal. En si, esta fue la tumba de la espantosa guerra.

    La paz, volvía al mundo después de tanto tiempo…




    Un poco mejoradita. Me gustaba un poco mas la primera de las 4 que ya hize, pero esta es mejor para el tipo de historia que llevaré acabo.

    Eso es todo, y esperen el Capitulo 1, ahora renovado ^^
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por Daviid_182 el Sáb Oct 04, 2008 11:49 pm

    Mee has dejado intrigado, quiero que continuee yaa!
    xDD
    La verdad es que en cp no lo leei, pero
    aqui si pienso hacerlo, como ya dijee
    esta geniaal. ( :

    SaludOs!
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por • Over • el Dom Oct 05, 2008 12:13 am

    Ya no se vale... pestañeo un segundo y ya postean! x3
    Haré huelga! >=D...
    ...

    A cierto!
    Cuando tenga un 20% más de poder [o contacte a Pokerulz xD], pongo tu fic en "Admitidos" =)
    De moment...


    Genial!
    Bueno, queda mejorar, pero la verdad, no se puede ser tan perfecto cuando recién se escribe
    xD

    Ahora... ¡¿Cómo puede SER que hayas escrito "introducción" en tu presentación y no en el titulo?! x3
    Te matare por eso! ¬¬"

    Iwal... yo esperare ansiosamente a ver que ocurre con el fic ^o^
    Ya que le veo futuro y sé que harás un buen trabajo.
    8)

    Sayonara!


    --------------------------------
    Buscó hente que tenga amplios conocimientos de Digimon, interesados mandar MP :7
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por Inferno Lucario el Lun Oct 06, 2008 3:34 am

    Este fic me gusto muchop en el otro foro y quisiera salir jjajajajaja espero que lo pongas muy cool xD
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    Alait Feit Copefed
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por Alait Feit Copefed el Lun Oct 06, 2008 5:47 am

    Bueno pues he aqui el primer capitulo de mi fic.
    Respecto a si pueden aparecer en el fic, miren. Lamentablemente, este es un fic ya hecho y planeado al 90%, la trama ya esta hecha, los personajes tambien ya estan planteados. Así, que salir en el fic, es imposible, puesto al agregar un personaje, me modifica todo el trabajo, y el trabajo, aún no esta terminado.

    Por si no me han entendido, la trama, esta pensada y planteada, llevo hechos 14 capitulos, y colocar a un nuevo personaje, significaria cambiar esos capitulos y toda la trama. Suena tonto, pero es verdad, si alguien tiene un fic, me dará la razón.

    Me disculpo nuevamente, hubo un concurso para aceptar gente cuando apenas comenzaba el fic, ahora, ya esta muy maduro para aceptar gente, lo siento.

    Bueno, lean, y disfruten...


    Spoiler:
    CAPITULO I: UN MISTERIOSO COMIENZO



    6 AÑOS DESPUES…

    Era una tarde calida, el Sol estaba en un punto de color amarillo y naranja.

    Las nubes se veían de color anaranjado por el Sol.

    En un pequeño pueblo el cual solo contaba con unas casas, la mayoría de estas pequeñas granjas con Miltanks, Tauros, Torchics, y otros pokemons de granja, y con uno que otro edificio los cuales eran o escuelas, o el palacio de gobierno o la cárcel del pueblo o el hospital.

    De ahí en fuera, era un pequeño pueblo situado en la Ciudad Verde, la cual se ubicaba en la región de Kanto. Una de las regiones que conformaban el continente de Aterica.

    Aterica era junto con Erisa, Atica y Archartica, de los cuatro continentes que existen en la hermosa Tierra.

    En una de las pequeñas granjas, en un prado estaban tres niños, que estaban enfrentando a sus pokémones. Era una batalla de dos contra uno.

    En el primer lado estaba un niño de diez años. El portaba una playera roja, y unos jeans. Traía una cachucha igualmente roja, pero a pesar de tenerla puesta el cabello se le salía por la parte trasera de esta. Era un chico de estatura normal para su edad, su color de piel era blanca y el de su cabello era de un café oscuro. Su nombre era Copefed, y el era el hijo de los elites Copefed y Mariam. Su pokémon era un pequeño Cyndaquil muy juguetón pero un poco tímido, que tenía un nombre especial, Capany.

    Copefed era un niño que nunca se metía en problemas y que tenía unos valores como ninguna persona. Sabía defender al caído, y sabía negar al abusivo. Era para algunos, un niño muy extraño para su época.

    Del mismo lado del chico estaba una niña de unos ocho años. Ella era hermana de Copefed, y en cuanto al color de cabello y piel era del mismo color que el de su hermano. Ella portaba una falda de color azul claro (como las faldas de las tenistas), con unas botas vaqueras cafés. Traía una playera de color rosa claro casi de color blanco. Su nombre completo era Mariam Capian, pero todos le decían Capy ya que a ella no le gustaba sus otros nombres, y lógicamente por ser hermana de Copefed también era hija de los elites Copefed y Mariam. Su pokémon era una Skitty tierna pero muy atrevida a los retos.

    Capy, era una niña demasiada traviesa, pero sabía cuando detenerse en sus travesuras. Siempre estaba en líos, pero ella siempre los veía como juegos. En cuanto a todo lo demás, era una niña normal como todas las demás.

    Ellos dos peleaban contra una niña más grande que ellos dos en cuanto a edad y a altura.

    La muchacha era de tez blanca al igual que los otros dos, pero el color de su cabello era completamente amarillo. Ella tenía doce años. Portaba unos jeans y unas botas de color negro. Portaba una chamarra también de color negro que traía abierta siempre y esta dejaba ver una playera de color rojo. Su nombre era Cynthia y esta tenía como pokémon un Pidgeotto con un listón rosa amarrado en el cuello (como si fuera una bufanda).

    Cynthia era una niña, según los demás, una niña muy madura para su edad, pues siempre, había cuidado como sus hermanos a Copefed, Capy, y un tercer niño hermano de los anteriores, a pesar de que ella era hija única.

    - ¡Capany usa tacleo, contra Pidgeotto!- gritó entusiasmado Copefed.

    - Pidgeotto, ya sabes que hacer- dijo Cynthia tranquilamente a su Pidgeotto y este al oír las palabras de su entrenadora empezó a agitar su grandes alas y se elevó en el cielo lo suficiente para esquivar el ataque de Capany, que al fallar se fue a estampar con una roca.

    -¡Rayos, siempre hace eso…!- se dijo a si mismo pero en un tono fuerte al ver que Capany fallaba en el ataque.

    -Recuerden que si quieren vencerme necesitan planear una gran estrategia en pareja y no solo atacar por atacar- presumió Cynthia mientras cruzaba los brazos y cerraba los ojos.

    -¡Por ejemplo, esta!- gritó Capy -¡Skitty salta y usa arañazo en Pidgeotto!- terminó de decir la niña y su Skitty dio un gran salto que la puso frente a frente con el Pidgeotto de Cynthia, y después sin que este pudiera hacer algo para defenderse o esquivar el golpe, recibió un tremendo par de arañazos que lo mandaron al suelo dándose un duro golpe contra este y quedando mareado.

    - ¡Muy bien hermanita, ahora Capany, usa lanzallamas contra Pidgeotto!- gritó Copefed y su pequeño Cyndaquil lanzó un poderoso lanzallamas que dio justo en el herido Pidgeotto y lo mando a estrellarse contra una roca y después terminó totalmente noqueado.

    - ¡Si, lo logramos, por fin vencimos a Cynthia!- exclamaron con alegría los dos niños al ver vencido el Pidgeotto de Cynthia.

    -Muy buena pelea Pidgeotto- murmuró Cynthia mientras regresaba a su pokebola a su herido Pidgeotto.

    - ¿Quieres la revancha?- preguntó entusiasmada Capy.

    - No, ya es hora de que se vallan a cenar, además Pidgeotto necesita descansar mucho- dijo Cynthia.

    -Tiene razón, ya es muy tarde y si no regresamos pronto a casa, nuestra abue se puede preocupar, además Capany también necesita descansar mucho después de esta gran batalla- dijo Copefed mientras se agachaba para cargar en sus brazos a su pequeño Cyndaquil que cabía exacto en sus brazos. Lo mismo hizo Capy con su Skitty, y después los tres niños caminaron hacia una casa que estaba hecha totalmente de madera.

    La casa era de las mas grandes que habían en el pueblo, pues a diferencia de las demás que solo contaban con un piso, y una que otra con dos, esta tenia hasta tres pisos, y su perímetro era mucho mas grande que las demás.

    -Abue por fin logramos vencer a Cynthia- dijo entusiasmada Capy al entrar a la casa, a una viejecita de unos setenta y tantos años que tenia el cabello blanco y portaba una especie de camisón blanco-azul con flores. Al lado de esta estaba un niño de unos cuatro años que apenas podía caminar y hablar, el era hermano de Copefed y Capy, y era idéntico a Copefed solo que era mas pequeño y a su corta edad ya usaba lentes. Su nombre completo era Euroli Atían Copet, pero todos le decían Cop para ahorrarse las molestias de decir tal nombre.

    -Valla, debió de ser una gran batalla- dijo la vieja acariciando la cabeza de su nieta y dándole una sonrisa.

    -Pero no la hubiéramos vencido si ella no se hubiera distraído- dijo Copefed, tratando de hacer que Capy viera la realidad de lo que había sucedido.

    -Una regla fundamental en las batallas pokémon es que nunca te debes de distraer, ya que eso te puede traer muchos problemas- dijo la vieja mirando a Cynthia con una mirada acusadora.

    -Si, lo se, pero es que…- decía Cynthia cuando de repente se escuchó un fortísimo estallido que hizo reventar el cristal de las ventanas y todo empezó a temblar.

    -¡Rápido, todos debajo de la mesa!- gritó la vieja cargando a Cop que había empezado a llorar por el susto, y lo llevó debajo de una enorme mesa redonda, y después esperó a que sus nietos y Cynthia también se metieran debajo de esta, para entrar con dificultad.

    Después de unos cuantos minutos de todo lo sucedido tocaron a la puerta de forma apresurada, y la vieja abrió rápidamente sin preguntar quien era.



    Espero no me maten por postear doble, pero es que el mensaje, por largo, no cupo.
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    Alait Feit Copefed
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por Alait Feit Copefed el Lun Oct 06, 2008 5:49 am

    EDITO: Gracias por el avizo. Ya edite y puse en color el texto, perdón se me fué, pero con el royo de editar mi mensaje por no caber en uno solo me confundió.

    Spoiler:


    Del otro lado de la puerta se encontraba un señor con una cara pálida, posiblemente no se había recuperado del susto del estallido. El señor ni siquiera espero a ver quien había abierto la puerta cuando dijo con el poco aire que le quedaba.

    -Rápido, tienen que venir. Cayó un meteorito por la ruta uno, justo antes de llegar a ciudad Verde-

    - ¡Un meteorito, eso es genial, yo voy!- exclamó con entusiasmo Capy pero su abuela la detuvo y le dijo -No, tu no vas- dijo seriamente y después se volteó hacia donde se encontraba Cynthia y le dijo -Cynthia, por favor lleva contigo a Copefed, y no se metan en problemas-

    -¡Pero yo también quiero ir, yo ya estoy grande!- reclamó Capy pero su abuela hizo como si no la hubiera oído y después le dijo a Copefed -Hijo mío, si ves que el problema se pone grave, te regresas inmediatamente sin importar que Cynthia se quede ahí-

    -Si abuelita- dijo este y después Copefed y Cynthia salieron de la casa y se dirigieron a la ruta uno a toda velocidad.

    Capy simplemente subió a su cuarto y azotó la puerta, algo que no le hizo gracia a su abuela, pero esta no la regañó ni nada, simplemente se quedó mirando a Copefed y a Cynthia hasta que estos se perdieron a la distancia en la oscuridad de lo que ahora ya era la noche.

    La ruta uno estaba llena de pastizales muy largos y de arbustos que dificultaban el caminar y en ese momento en lugar de estar llena de Pidgeys y Ratatas como era de costumbre, estaba llena de muchas personas y uno que otro pokemon curioso.

    En unos cuantos minutos Copefed y Cynthia llegaron al lugar donde se había estrellado el meteorito puesto que el pueblo en donde se encontraban y Ciudad Verde no estaban muy lejos.

    El lugar estaba muy diferente a sus alrededores, puesto lo que antes parecía haber sido un pequeño bosque, ahora estaba lleno de ceniza y unas pocas llamas que aun quedaban en los pocos árboles que no habían sido derrumbados por el meteorito.

    Había mucha gente en el lugar, lo que dificultaba poder ver el meteorito, pero astutamente Copefed y Cynthia subieron a una roca cerca de ahí y pudieron observar el meteorito y el cráter que este había hecho.

    El meteorito no era muy grande, era del tamaño de un pequeño coche pero brillaba con una intensa luz verde y gracias a este efecto se podía apreciar una misteriosa figura extraña atrapada en una esfera.

    De repente el meteorito aumentó su brillantez y pasó de un verde a un color blanco y dorado, y después la figura que se encontraba dentro, hizo estallar el meteorito en varios pedazos lo que ocasionó que la cegadora luz se dejara de ver y la figura extraña lograra verse con claridad.

    Sin duda alguna la figura no era un humano, pues a este tenia dos como tentáculos en lugar de manos. Además, era de color verde con rojo en todo su cuerpo.

    -Deoxys- murmuró Cynthia sorprendida, al igual que todo aquel que presenciaba lo que estaba sucediendo en el lugar.

    -¿Dedo qué?- preguntó Copefed extrañado al oír ese nombre tan extraño pero sin dejar de mirar la figura.

    -Deoxys, es un pokémon que se cree viene del espacio, pero se desconoce de que lugar específicamente, anteriormente se habían visto avistamientos de este pokémon, pero nadie a logrado explicar bien lo que quiere ese pokémon- explicó Cynthia sin dejar de ver la figura.

    Lo que mas llamaba la atención del extraño ser, era una esfera del color de la sangre que brillaba en su pecho. Era una esfera que al verla quedabas paralizado por una fuerza mística e incomprensible.

    -¡Muy bien, abran paso!- dijo una señora con un cabello largo de color rojo anaranjado. Su color de piel era de color blanco y tenía unos grandes lentes que le tapaban la mayoría de la cara, y de esta salían varias arrugas.

    -Pero si es Lorelei- dijo Cynthia con una expresión de alegría en su cara, y después volteó la cabeza un poco y agregó -y también esta Wiron, Félix y…- decía Cynthia, pero de repente se quedo babeando y balbuceo -También esta Lance-

    -Disculpa, ¿pero y ellos que?- preguntó Copefed sin comprender de que hablaba Cynthia.

    -Bueno, ellos son los cuatro elites de Kanto- dijo Cynthia –Lorelei, maneja los tipo hielo. Wiron maneja a los acero. Mientras que Félix maneja a los fuego…-

    -Y ya conozco a Lance, el maneja dragones- dijo Copefed después de comprender.

    -Así es- le respondió Cynthia con una sonrisa.

    A pesar de que era tarde, y hacia mucho frió, la gente que se encontraba en el lugar estaba más interesada por lo que sucedía, y más por lo que ocurrió después.

    De repente desde la multitud una pokebola salió directamente hasta el legendario pokemon, y esta lo capturó.

    La pokebola apenas había encerrado a Deoxys cuando esta se reventó en pedazos que volaron por el aire y el Deoxys salio enfurecido, e inmediatamente después, empezó a lanzar rayos descontroladamente.

    -¡Maldición, rápido huyan de a…!- decía Lorelei volteándose hacia la multitud, pero un rayo de hielo le pego en la espalda y esta dio un fuerte grito antes de quedar totalmente congelada. Después Deoxys dirigió uno de sus tentáculos hacía la niña que había intentado capturarlo y la atrapo. -¡Ayúdenme, por favor ayúdenme!-

    Copefed estuvo a punto de caerse de la rama en la que se encontraban al ver quien era esa niña.

    - ¡Pero si es Capy, es mi hermanita, por favor ayúdenla, por favor!- gritó Copefed con mucha desesperación bajando de un solo salto de la rama, y después se fue corriendo hacia el Deoxys.

    Al estar cerca de éste, sacó a Capany, y le ordenó que atacara a Deoxys con un lanzallamas. El lanzallamas dio en la cara de Deoxys, pero éste hizo un campo de energía que disperso el fuego y Deoxys se enfureció aún más.

    -¡No seas tonto niño, eso no le hará nada! ¡Charizard, usa llamarada!- gritó Félix haciendo a un lado a Copefed, y de una pokebola completamente roja sacó un imponente Charizard que sin esperar un momento lanzó un potente fuego en forma de estrella a una velocidad impresionante pero el Deoxys logró esquivarla y la estrella de fuego se dispersó en el aire.

    -Félix, esto lo debemos de hacer todos juntos o no lograremos nada- dijo Lance sacando una pokebola de color morada y de esta sacó un hermoso Dragonite que empezó a revolotear y a hacer acrobacias en el aire.

    -Dragonite deja de jugar y baja ahora mismo- dijo Lance serio viendo a Deoxys, pero Dragonite continuo jugando en el aire lo que provoco que Lance se pusiera rojo de vergüenza -¡DRAGONITE!- gritó Lance, y el Dragonite volteó con miedo hacia Lance y bajo lentamente hasta posarse a su lado.

    -Yo elijo a Steelix- dijo Wiron y saco una ultrabola de la que salió un gigante Steelix que por su color plateado y reflector, se camuflajeó perfectamente en la noche, solamente hasta solamente ser iluminado por la luz plateada de la luna .

    -¡Charizard usa llamarada de nuevo!- gritó Félix, y el Charizard sacó otra imponente llama en forma de estrella, pero Deoxys volvió a esquivarlo pero un fuerte golpe de Steelix lo detuvo y le derrumbo en seco, lo que provoco que este soltara a sus dos prisioneros.

    -¡Rápido, Dragonite ve por la niña y por Lorelei!- gritó Lance, y su Dragonite que se encontraba a su lado empezó a mover sus pequeñas alas y se lanzó a tal velocidad, que se volvió invisible, y después, sin que Deoxys pudiese hacer algo, le arrebató a Capy y de regreso, paso por el cubo de hielo que en ese instante era Lorelei. Al terminar su rápida travesía regresó a lado de su entrenador dejando con mucho cuidado a Capy y Lorelei -Muy buen trabajo amigo- dijo Lance acariciándole el lomo a su Dragonite.

    -¡Deja de distraerte Lance y ayúdanos!- gritó Félix, mientras su Charizard y Steelix lanzaban unos poderosos rayos para detener a Deoxys que se resistía a perder.

    -¡Dragonite, usa hiper rayo y ayúdalos!- gritó Lance, y Dragonite sacó un poderoso hiper rayo que ilumino el lugar en donde se encontraban y dio en Deoxys y después hubo una gran explosión que hizo que todos los que se encontraban en el lugar, incluyendo varios árboles se fuera en seco al piso.

    Después de que el polvo levantado por la enorme explosión se disipara, se pudo observar el inmóvil cuerpo del legendario pokemon.

    -Pokebola, ve- dijo Lance lanzando una pokebola al inmóvil y herido Deoxys y esta lo capturo de inmediato.

    -¡Eso fue increíble!- exclamo Capy acercándose hacia los cuatro elites.

    -Pero si eres tu niña, ¿Por qué lanzaste esa pokebola, acaso no piensas?- la regaño el elite Félix al identificar a Capy como la niña que había sido atrapada momentos atrás por Deoxys.

    -Déjala Félix, ella solo intento ayudarnos- dijo Lance dándole una sonrisa a Capy. -Pero en algo Félix tiene razón, si nosotros que somos elites nos costó trabajo derrotar a un pokémon de ese tipo, ¿Por qué crees que tu lo derrotarías?- terminó diciendo Lance.

    -Pero yo solo quería ayudar- dijo Capy.

    -Olvídense ya de eso- dijo Félix -Ahora hay que descongelar a Lorelei- y dicho estas palabras ordenó a su Charizard descongelar a Lorelei, que estaba en un cubo enorme de hielo. Charizard lanzó un pequeño fuego de su boca y en unos cuantos segundos Lorelei ya estaba descongelada pero a pesar de eso, estaba temblando por el frió.

    -¿Pero que pasó, y el pokémon ese? ¿Donde esta?- dijo Lorelei una vez ya descongelada tratando de ponerse de pie.

    -No te preocupes, ya lo solucionamos- le dijo Lance con una sonrisa y después la ayudo a levantarse.

    -¡Lorelei!- gritó Cynthia desde la multitud, pasando entre esta con dificultad para llegar a donde se encontraba la elite, y después de un gran esfuerzo logró llegar a su destino y se le aventó para abrazarla.

    -Hola Cynthia, ¿Cómo estas?- preguntó Lorelei dándole una gran sonrisa a la niña y devolviéndole con mucho afecto el abrazo.

    -Muy bien, gracias, ¿y tu, no estas lastimada?- le preguntó Cynthia muy preocupada.

    -No, estoy muy bien, ese rayo de hielo no me hizo mucho daño que digamos- presumió la elite aun temblando de frió. –Recuerda que ya estoy acostumbrada al hielo-

    -Es verdad- respondió Cynthia sin estar convencida al cien por ciento.

    -Por cierto, ahora que tengo la oportunidad de verte, necesito decirte algo muy importante Cynthia- dijo la elite cambiando su tono de voz.

    -¿Algo muy importante, pero qué?- preguntó con mucha curiosidad Cynthia.

    -Si lo quieres saber ahora mismo sígueme- y esta empezó a alejarse de la muchedumbre y los niños la siguieron -Lo siento niños pero necesito hablar con Cynthia en privado- les dijo a Copefed y Capy.

    -Perdón- dijeron los dos niños y estos se quedaron quietos en donde estaban mientras Lorelei y Cynthia seguían caminando a un lugar apartado en donde empezaba a haber árboles…

    -Listo, ahora si te puedo decir todo- dijo Lorelei verificando que nadie rondaba cerca de ellas -Solo una cosa mas Cynthia, lo que te voy a decir, nadie, pero nadie mas que tu y yo deben de saberlo, ya que si esto se llega a saber en malas personas algo muy grave puede ocurrir. ¿Prometes no decirle a nadie, sin importar lo que te haga o quien sea, lo que te voy a decir?- dijo Lorelei muy seria mirando fijamente a Cynthia.

    -¿Pero que personas malas, o que? No entiendo- dijo muy confundida Cynthia.

    -Cynthia solo prométeme que no le vas a decir nada de esto a nadie, prométemelo- dijo Lorelei seriamente.

    -Pero…- decía Cynthia.

    -¡Cynthia prométemelo!- le alzó la voz la elite.

    -Esta bien, te doy mi palabra de que no le diré a nadie sin importar lo que me haga o quien sea lo que me vas a decir, palabra de honor- dijo un poco asustada Cynthia.

    -Muy bien Cynthia, pon mucha atención a lo que te voy a decir por que no pienso repetirlo dos veces- dijo Lorelei.

    -Si- contesto rápidamente Cynthia.

    -Bien, si quieres puedes sentarte- le dijo Lorelei, y Cynthia se hincó debajo de un árbol pero Lorelei se quedó de pie.

    -Cynthia, como tu sabes tu padres eran unos grandes entrenadores, tan grandes eran que llegaron a ser elites betas, estos elites son los mas fuertes del mundo y ellos entrenan en la famosa liga Alpha por ser los elites mas poderosos del mundo, estos elites son los encargados de dar paz al mundo en momentos críticos. Hace 26 años se inició una guerra por la conquista de los pokemons, y esa guerra duró 20 años hasta que tus padres y otros dos elites betas lograron derrotar al maligno genio detrás de todo el mal, pero… después de esa gran batalla… de esos cuatro elites solo regresaron dos…- paró en seco Lorelei mirando hacia el piso y de reojo a Cynthia.

    -¿Pero, no entiendo, que quieres de decir con eso?- preguntó Cynthia con un poco de desesperación al no entender por completo lo que Lorelei le quería decir. Pero Lorelei no contestó su pregunta.

    -Cynthia, tus padres antes de ir a esa batalla me encargaron algo para ti, y ahora te lo daré- dijo Lorelei y después sacó una pokebola de color dorada con las letras C y W en la parte de arriba y una A y una C en la parte de abajo. -Ten, esta pokebola contiene un pokemon el cual yo desconozco, y aunque tus padres te lo heredaron antes de ir a esa batalla, me ordenaron que no lo usaras sino hasta que llegaras a la liga pokemon-

    -Pero yo no puedo viajar, tengo que cuidar a Copefed y a Capy- dijo Cynthia mirando la pokebola con mucha confusión pero a la vez admiración.

    La pokebola era muy bonita, y tenía un toque de ser antigua. Lo que más le intrigaba a Cynthia, era saber por que sus padres, a los cuales no había visto desde ya hace seis años, no le habían entregado esa pokebola personalmente.

    -No te preocupes por ellos, ya veras que ellos no te necesitan- dijo Lorelei haciendo que Cynthia regresara a la realidad -También te tengo que dar esto- dijo Lorelei mientras sacaba un collar con una piedra de color verde como una esmeralda pero con algo que parecía ser moho en gran parte de éste -Este collar se supone que te lo diera cuando nacieras, puesto como sabes, yo soy tu madrina, pero no pude entregártelo, y ahora que tengo la oportunidad, te lo daré-

    Cynthia tomó el collar y lo miro por unos segundos.

    El collar no era bonito, es mas, parecía ser una piedra común llena de moho, pero por el simple hecho de ser un regalo de Lorelei, le transmitió un sentimiento de felicidad.

    Después se lo puso alrededor del cuello y el sentimiento fue opacado por una misteriosa sensación que Cynthia no pudo comprender. Y después de un par de minutos, habló.

    Una pregunta que se le había ocurrido momentos atrás vino de repente.

    -¿Por cierto Lorelei y los dos elites que no regresaron de la batalla quienes eran?- preguntó Cynthia sin dejar de mirar el collar, pero no obtuvo respuesta, y al voltear se vio con la sorpresa de que Lorelei ya no se encontraba con ella.

    Cynthia miró en todas las direcciones muy confundida, pensando en que todo había sido un sueño, pero la pokebola dorada y el collar seguían ahí.

    Después se puso de pie, y se dirigió muy confundida hacia la multitud.




    Y bueno, eso es todo, la renovación, lo único que hace es mejorar un poco la orrtojraphia, pero aún asi es pesima lo se. Tambien aumenta la descripción y algunos errores que se me fueron la primera vez.

    En cuanto a lo de agregar personajes (lo retomo) puedo aceptar personajes en el otro fic, en el de "Dreaming a dream, and living that dream" vayan a ese tema y vean lo que deben de hacer. Por cierto, el fic no esta en ingles, el titulo si xD


    Última edición por Alait Feit Copefed el Lun Oct 06, 2008 5:48 pm, editado 1 vez
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por Daviid_182 el Lun Oct 06, 2008 4:34 pm

    Esta mui interesaantee, aunqe
    no entiendo como no te cupo todo
    en un solo post xD

    Por cierto, en el segundo, te recomiendo
    qe edites y pongas lo que esta dentro del spoiler
    en color, porque si no es bastantee lioso de ler xD

    De todaas formas esta mui entretenidO,

    SaludOs!
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por mino?xD el Lun Oct 06, 2008 7:28 pm

    pues va bien el fic, muy bien... la pena es k no puedan estar mas personas... per en fin...
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por • Over • el Lun Oct 20, 2008 12:28 am

    Pues que ven mis ojos o.O...
    No hay muchos amantes de la lectura en el foro T^T
    ...


    Spoiler:
    Por si no me han entendido, la trama, esta pensada y planteada, llevo hechos 14 capitulos, y colocar a un nuevo personaje, significaria cambiar esos capitulos y toda la trama. Suena tonto, pero es verdad, si alguien tiene un fic, me dará la razón.
    Ummm te doy toda la razón xD [no hacia falta tanta explicación :roll: ], esa es la mera verdad. Agregar personajes en un fic que ya esta bien maduro y bien hecho, es prácticamente imposible - . -"... también se los digo por experiencia propia xDDD. Y no sólo eso, algunos dirán "pero cierto personaje no lee el fic, ¿y si lo cambias?" no seria muy hiriente?


    Me disculpo nuevamente, hubo un concurso para aceptar gente cuando apenas comenzaba el fic, ahora, ya esta muy maduro para aceptar gente, lo siento.
    Donde estaba que no vi ese concurso? ;-; [quizás no fue publico xDD].

    A lo que venia ù. u
    Siento no haber leído antes xDD, es que andaba distraída y no note que posteaste
    O______O

    Ahora si bien... genial *¬* *¬*
    Sep, me encanto xDD, lastima que ya sabia lo que iba a pasa TT.TT
    Eh insisto, pon más tildes x3 x3
    Saaah... debe ser aburrido editar T.T

    Pss a mi gusto lo desarrollaste muy bien ^^ la postura del fic se ve muy comprometedora y eso
    hace que me den ganas de leer que pasara.

    *¬*

    Sayonara!


    --------------------------------
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por Alait Feit Copefed el Lun Oct 20, 2008 4:26 am

    Bueno, gracias por los comentarios. La verdad ultimamente he estado muy ocupado con Física, Mate, Geo, Francés, bueno, problemas de esos y pues no he tenido tiempo de entrar ni aqui, ni en Cp ni en ningun lugar.
    Aprovecho el pequeño tiempo que encontré para postear el segundo capitulo.

    Por cierto, para karla, el concurso fue uno que decía en mi primer fic (cerrado por no alcanzar minima calificació) que si me mandabas por mp que significaba Militia Est Vita (latín) y estabas en lo correcto, podrías aparecer en mi fic. Pero como nadie supo y como la trama cambió, eso quedó cancelado. Ahora a mi fic.


    Spoiler:
    CAPITULO II: UNA TRISTE HISTORIA




    Eran las 11:30 de la noche cuando los tres, Cynthia, Copefed y Capy, estaban en camino hacia Pueblo Paleta.



    Quedaba poca gente, y la policía empezaba a retirar a la gente que todavía quedaba por ahí.



    Cynthia estaba aún muy confundida, pues Félix, Wiron, y Lance aún seguían en el lugar, pero Lorelei no.



    Toda la ruta 1 volvía a estar de gente, que regresaban al Pueblo Paleta, o a algún pueblo aledaño, o incluso, a Ciudad Verde.



    El frió se empezaba a sentir, y tal vez era una causa por la que la gente temblaba de frió, pero otra buena causa era el temor que se había esparcido por la aparición de Deoxys.



    Las hermosas estrellas brillaban tanto, que no era tan difícil caminar en la oscuridad de la noche, y a pesar de lo sucedido, la noche era de tranquilidad, al menos hasta que los tres llegaron a casa, porque…



    -¡CAPIAAANNN!- se escuchó un tremendo grito de furia cuando los tres niños entraron a la casa. Esta estaba oscura, puesto que no había electricidad, pero todo se ilumino cuando desde la oscuridad salió una sombra con una luz muy brillante.



    La sombra era la de la abuela de Copefed y Capy, y la luz provenía de un pequeño Pichu que alumbraba el camino de la vieja.



    -¡CAPIAAANNN ALAIT!- volvió a gritar la vieja aun mas fuerte -¡¿CÓMO TE ATREVES A DESOBEDESERME?!- le gritó la vieja mientras agarraba de la mano a Capy y se la llevaba para las escaleras.



    -Perdón abuelita… auchh- se quejaba Capy -pero es que…- trataba de completar una frase para poder defenderse pero era inútil, el dolor que sentía en la cabeza, puesto que su abuela le jalaba los cabellos, era insoportable y le impedía hablar bien.



    -¡Pero nada niña desobediente, ahorita mismo te vas a tu habitación, y no sales de ahí hasta que yo te lo ordene!- gritaba con tanta furia la vieja, que ya se había puesto roja.



    -Señora, por favor, yo le puedo dar una explicación de lo que sucedió- dijo Cynthia tratando de calmar a la vieja.



    -Nada de explicaciones, yo le ordené que se quedara con Cop, y ella me desobedeció- dijo la abuela, mas calmada, pero de todas formas aun estaba muy furiosa.



    -Pero abuelita, si no fuera por Capy…- decía Copefed pero su abuela lo interrumpió con un regaño.



    -¡Si no fuera por Capian, a Lorelei no la hubieran congelado, si no hubiera sido por Capian, no hubieran habido tantos problemas!- gritó la vieja.



    -¡Auchh, por favor abuela, no me jales el cabello!-gritaba Capy con mucho dolor, hasta que la vieja la soltó.



    -Copefed, todos en el pueblo saben lo que paso en la ruta uno, así que no pienses en engañarme. Ahora niña, ¿Por qué me desobedeciste cuando te dije que no podías ir a ese lugar tan peligroso?- dijo la vieja, y por primera vez le dio la oportunidad a Capy de poder defenderse.



    -Por que pensé que podía ayudar- dijo Capy sobándose la cabeza.



    -¿Y lograste ayudar en algo niña tonta?- dijo seriamente la vieja, mirando fijamente a Capy.



    -No- dijo Capy con lágrimas en los ojos.



    -¿Entonces niña, que acaso no tienes cerebro para pensar en las consecuencias?- dijo la vieja empezándose a alterar de nuevo.



    -Si pero…- trato de defenderse Capy pero su abuela la interrumpió.



    -Pero nada niña, ¿y si ese monstruo te mataba, o a Lorelei, que haríamos?- y eso vasto para que Capy se quedará solo expresando dolor.



    Lo único que se podía escuchar en la habitación eran sus sollozos y los pequeños bufidos de furia de la abuela.



    Hubo un momento de silencio, pero la vieja no soltaba para nada los cabellos de Capy, y esta no dejaba de derramar lágrimas.



    Pasó un par de minutos para que la vieja soltara a Capy. Esta instantáneamente se agarró la cabeza con las dos manos y empezó a sobarse, tratando de detener el dolor.



    Su abuela la miro aún con enojo, y después dijo.



    -Copefed, Capian, necesito que preparen sus maletas con sus pokémones y todo lo que necesiten, por que mañana tienen que ir al gimnasio de sus padres- dijo la abuela muy enojada y sin dar explicaciones.



    Copefed y Capy entendieron que no debían desobedecer a su furiosa abuela, así que extrañados por lo último que les había dicho su abuela subieron a sus cuartos sin protestar, e hicieron todo lo que les habían ordenado.



    Copefed y Capy prometieron que no le preguntarían nada a su abuela sobre eso a su abuela, más que nada por temor a llevarse un regaño.



    -¿Para que crees que tengamos que ir al gimnasio?- preguntó Capy desde su cama guardando las últimas cosas que llevaría.

    -Puede que sea por lo que sucedió hoy. Pero la verdad no lo se- dijo Copefed mirando a su hermana y después de preguntárselo mucho le preguntó -¿Estas bien?-



    -Si, ya no me duele- dijo Capy -Listo, creo que ya guarde todo- dijo con satisfacción, y después puso su maleta a un lado de su cama.



    -Bien, creo que ya deberíamos dormirnos- dijo Copefed.



    -Si, tienes razón hermanito- dijo Capy, y después se metió en su cama -Hasta mañana hermanito-



    Copefed que se encontraba del otro lado de la habitación apago una vela que tenía en un buró y después dijo -Hasta mañana hermanita- y se acostó sin poder dormir durante gran parte de la noche, pensando, en lo que había sucedido, y en lo que sucedería al día siguiente.



    Al día siguiente todo había regresado a la normalidad, ya que la abuela había servido unos ricos platillos para desayunar, dando a entender que lo de la noche pasada, había quedado atrás y que ya no estaba molesta.



    Cynthia despertó a Capy y Copefed a las siete de la mañana y les avisó que bajaran. Al bajar, Copefed exclamó al ver el rico desayuno que se encontraba en la mesa -¡Que rico se ve todo abue!- dijo Copefed sentándose rápidamente en la mesa y sin esperar un segundo empezó a engullir todo lo de su plato lo más rápido que podía.



    -Gracias hijo- dijo la abuela mientras servia en la mesa una enorme jarra con agua de jamaica.



    Capy bajo silenciosa y lo único que dijo antes de sentarse fue un frió “buenos días”. Al parecer esta no había olvidado lo de la noche pasada.



    -Buenos días señora- dijo Cynthia acompañada de Cop que igualmente dio los buenos días pero este fue corriendo directo a su abuela.



    -Que bonito niño, mírate que grandote estas Cop- le dijo la abuela, levantando al pequeño niño y sentándolo en una de las sillas.



    -¿Y bien, como esta el desayuno?- preguntó la abuela a los niños. Y la respuesta de Copefed llego de inmediato con un gran eructo que soltó a reír a Cop.



    -Upps, perdón- dijo Copefed apenado.



    -Muy rico señora- dijo Cynthia, que también se estaba riendo pero mas discretamente.



    -Copefed, Capy, ¿ya tienen su equipaje listo?- pregunto la abuela mientras se sentaba a desayunar.



    -Si abuela, yo puse todo mi equipaje desde ayer- dijo Copefed, mientras se apuraba a engullir un pedazo de pan.



    -¿Y tu Capy?- preguntó la abuela a la niña que no había dicho ni pío desde que había llegado a la habitación.



    -También- dijo esta sin levantar la vista.



    -Capy, no estés enojada conmigo, hice lo que tenía que hacer, me desobedeciste, y si alguien salía lastimado por lo de ayer…- decía la abuela pero fue interrumpida por Capy.



    -No es por lo de ayer abuela- dijo Capy aun sin levantar la vista, y jugando con el tenedor y su comida.



    -¿Entonces que es lo que te pasa?- preguntó la abuela con mucha curiosidad –Ni siquiera has tocado tu desayuno-



    -¿Cynthia vendrá con nosotros?- preguntó Capy.



    Esto llamó tanto la atención de Copefed que paró de engullir su comida y miro fijamente a su abuela esperando su respuesta.



    -No niños, ella no podrá ir con ustedes- le contestó la abuela un poco nerviosa, pues esta sabía que Capy y Copefed estaban muy apegados a Cynthia.



    -¿Por qué Cynthia no puede venir con nosotros?- preguntó Capy levantando la cabeza y mirando fijamente a su abuela.



    Esa pregunta había enmudecido casi por completo toda la habitación, excepto por Cop que jugaba con su cuchara y su tenedor.



    -Bueno, pues por que ella… pues tú sabes ella…- tartamudeo la abuela tratando de buscar una respuesta la cual no se le ocurría, pero fue salvada por Cynthia.



    -Por Cop, ahora que ustedes se van ¿Quién va a cuidar al pequeño Cop? Tu abuela esta muy vieja para una gran responsabilidad como esa- dijo Cynthia con una sonrisa.



    -¿Cynthia, no te gustaría ir con nosotros?- le preguntó Copefed.



    -Por supuesto que si, pero tengo aquí una responsabilidad y debo cumplirla- dijo Cynthia.



    -Bueno, dejemos ese tema de lado y dense prisa, terminen su desayuno, y después lávense la boca y ya esténse listos que ya casi llega el señor Roser. Él los llevara a donde tienen que ir- les dijo su abuela tratando de cambiar el tema y hacer que los niños dejaran de hacer preguntas.



    Después de unos minutos los dos niños se levantaron de sus asientos, fueron a dejar sus trastes al lavadero y se retiraron a sus cuartos a lavarse los dientes.



    Cinco minutos después los cinco, Capy, Copefed, Cop, su abuela, y Cynthia se encontraban afuera de la casa esperando al señor Roser.
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por Alait Feit Copefed el Lun Oct 20, 2008 4:30 am

    Solo le caben 5 hojas de word al cuadro de respuesta ¬¬
    He aqui lo que sigue del capitulo...

    Spoiler:


    -Bueno niños, creo que esto es todo- dijo Cynthia dando a entender que era una despedida.



    -Si- dijo Copefed con una mirada perdida.



    -Atíos helmanito Topefed- dijo Cop.



    -Adiós Cop, cuídate mucho y entrena a tu Squirtle- dijo Copefed abrazando a su pequeño hermano. Y una vez que este lo soltó, Cop se voltio hacia su hermana y la despidió.



    -Atíos helmanita Capy, cuitate muto y entlena a tu Kitty- dijo Cop abrazando a su hermana.



    -Adiós hermanito, tu también no olvides entrenar a tu pokémon- dijo Capy abrazando fuertemente a Cop.



    -Adiós abuela- dijo Copefed.



    -Adiós hijo mío, cuídate mucho, y también cuida a tu hermana- dijo la abuela abrazando a los dos niños -Y Capy, perdóname por lo de ayer-



    -No abuelita, tú perdóname-



    Y después de unos cuantos minutos llegó el señor Roser.



    El señor Roser era un señor corpulento y muy alto de tez morena.



    En ese momento vestía un pantalón de mezclilla y una camisa de cuadros. Tenía una gran barba y una gran cabellera la cual le llegaba hasta los hombros. El señor venia en una carreta jalada por dos Ponytas, las cuales, tenían una especie de protector de un material que impedía que el fuego de sus lomos, quemaran las cuerdas que las sujetaban a la carreta.



    -Buenos días- dijo el señor Roser saludando a la vieja, mientras hacia un movimiento con sus manos hacia atrás para hacerle entender a los Ponytas que se detuvieran.



    -Bueno días señor Roser- dijo la abuela de Copefed y Capy.



    -Perdón por la tardanza pero me desvelé por lo de ayer, y me quedé dormido- dijo el señor Roser bajándose de la carreta de un gran salto.



    -Bien chicos, es hora de que se vallan- dijo Cynthia.



    -Muy bien- contestaron los dos niños y se despidieron por última vez de su abuela, de Cynthia y de Cop, y después abordaron la carreta con sus dos pequeñas maletas.



    La cabina de la carreta, era una especie de cubo pero sin dos caras, la de enfrente y la de arriba.



    -Muy bien chicos, ahora que están listo partiré, ¿seguros que no olvidan nada?- pregunto el señor Roser antes de partir.





    -No señor, ya tenemos todo listo- contestó Copefed por los dos.



    Oído esto, el señor Roser subió a la carreta, y después dijo -Entonces si no hay ningún problema, Ponytas, a Ciudad Verde- ordenó el señor, y las dos Ponytas empezaron a trotar y en poco tiempo ya se encontraban viajando a una gran velocidad.



    Dejaron el pueblo atrás en unos cuantos minutos, y diez minutos más tarde ya se encontraban en las afueras de Ciudad Verde.

    La ciudad a comparación con el Pueblo Paleta, era enorme, se podría decir que era treinta veces más grande que éste, y tan solo eran las afueras.



    Algo imponente en esta ciudad, eran los enormes edificios, que tal vez podían ser catalogados como rascacielos, que se podían observar en el centro de la ciudad.



    -Supongo que esta es la primera vez que visitan una ciudad, ¿no?- pregunto el señor Roser a los dos niños.



    -No, pero no creo que mi hermanita no recuerde la vez que vino. ¿Pero por que la pregunta?- dijo Copefed.



    -Por la diferencia de los transporte, aquí el transporte es otro, aquí no se utilizan carruajes o pokemons para viajar, aquí se utilizan coches, autobuses, taxis, etcétera- dijo el señor Roser.



    -Claro, eso es lógico- dijo Copefed.



    -¿Qué son los coches y esas cosas?- preguntó Capy.



    -Son maquinas con ruedas y muchas cosas de metal que se mueven. ¿Acaso no lo recuerdas?- dijo Copefed.



    -No ¿Y vamos a viajar en eso- preguntó Capy asustada.



    -No tengas miedo niña, los coches no son peligrosos- le respondió el señor Roser.



    -¿Pero como se supone que vamos a llegar al gimnasio de mi papá, si no sabemos como utilizar esas cosas?- pregunto Capy.



    -Ustedes no las van a utilizar, lo que van a hacer es tomar un simple taxi, y listo- respondió el señor Roser.



    -Pero nosotros…- empezó a decir Capy pero Copefed la interrumpió.



    -Mejor deja de hacer tantas preguntas y sigamos con nuestro camino, que se nos va hacer tarde- dijo Copefed bajándose del carruaje y tomando su mochila. Aunque ni siquiera el sabía, a que hora debían de estar en el gimnasio.



    -Esta bien, pero no me regañes- dijo Capy y de un salto bajó del carruaje y esta también, tomó su mochila.



    -Como esta es la primera vez que van a transportarse en la ciudad con un taxi, yo les pediré un taxi- dijo el señor Roser. Y después amarro a sus Ponytas a unos palos y los tres se acercaron a la carretera y esperaron a un taxi por varios minutos hasta que por fin uno apareció.



    El señor Roser levantó su brazo y empezó a hacerle señas, y el taxi se detuvo enfrente de ellos.



    -Buenas tardes señor, ¿gusta transporte?- preguntó el taxista desde el interior del coche al señor Roser.



    -Solo para ellos dos por favor- dijo el señor Roser y señaló a Copefed y Capy que estaban mirando el taxi con un poco de temor.



    -Muy bien, ¿A dónde los llevo?- preguntó el taxista a los niños, pero el que respondió fue el señor Roser. –Al gimnasio pokémon por favor-



    -Muy bien, serian treinta y cinco kanterinos por favor- dijo el taxista.



    -Bien, tenga- dijo el señor Roser sacando cuatro monedas de una de sus bolsas de su pantalón. Tres monedas eran totalmente de color plateado y traían impreso de un lado un diez con varios dibujos entre los cuales se encontraba una pokebola. Del otro lado se encontraba dibujada la región de Kanto. La cuarta moneda era una de bronce en su totalidad y en lugar de un diez, ésta traía un cinco impreso. También del otro lado era diferente puesto que en lugar de la región de Kanto esta traía otro mapa, en este caso era el mapa de la Ciudad Celeste.



    -Diez, mas diez, mas diez… y cinco… muy bien esta bien, niños suban- dijo el taxista, y abrió la puerta trasera del coche.



    -Bien niños, mi trabajo a concluido aquí, ahora ustedes deben de cuidarse mutuamente, suerte- dijo el señor Roser y los niños también se despidieron de él. En unos cuantos segundos ya se encontraban viajando por la ciudad.



    -Wuaw, es enorme- exclamó Capy con la cara pegada al vidrio admirando los grandes edificios.



    -¿De que pueblo vienen?- pregunto el taxista, mirando a los niños por el retrovisor.



    -¿Cómo sabe que venimos de un pueblo?- preguntó Capy volteando hacia el taxista.



    -Pues por que se ve que no conocen nada sobre ciudades- dijo el taxista riéndose.



    -Venimos de Pueblo Paleta señor- dijo Copefed.



    -¿Acaso van a retar al líder del gimnasio?- preguntó el taxista.



    -No solo vamos a ver a nuestros papas- dijo Capy volteándose nuevamente hacia la ventana.



    -¿A sus papas, por que los van a ver ahí?- preguntó extrañado el taxista.



    -Por que ellos son los líderes del gimnasio- dijo Capy.



    -¡¿Qué?!- gritó el taxista y se volteó rápidamente para ver a Copefed y a Capy -¿Ustedes son los hijos de Copefed y Mariam?-



    -¡Señor cuidado!- gritó Copefed señalando hacia el frente puesto que el taxi se había pasado un alto y casi chocaban.



    -¿Qué?,… oh si perdón- dijo apenado el conductor haciendo un hábil movimiento al volante y colocándose de nuevo en el centro de la calle y poniendo la vista al frente, y toda la concentración posible. –No puedo creer que ustedes sean los hijos de los elites Copefed y Mariam.



    -¿Elites? Pero yo sabia que eran líderes de gimnasio- dijo Capy extrañada.



    -¿Son hijos de Copefed y Mariam y no conocen su historia?- preguntó extrañado el taxista.



    -Yo solo sabía que eran líderes, pero no sabia que eran también elites- dijo Copefed.



    -Pues si, también son elites o lo fueron, pero eso ya es otra historia, y se las contaría, pero ya llegamos- dijo el taxista, y después detuvo el taxi a las afueras de un gran edificio.



    -¡Wow, es enorme!- dijo Capy sorprendida admirando al gimnasio, y pues si, el gimnasio era no solo enorme sino que también era imponente. Era del tamaño de un estadio de fútbol, solo que tenia una especie de carpa metálica en forma de círculo con una pokebola pintada y en el centro de ésta había una “V” gigante. La base del gimnasio era de color gris, puesto que era de concreto sólido, y tenia unas columnas con figuras de pokémones. Para llegar al gimnasio se tenia que subir primero unos 20 metros de escaleras, lo que hacia que el gimnasio alcanzara una gran altura.



    -Bien niños, ya pueden bajar- dijo el taxista. Y dicho estas palabras Copefed y Capy se bajaron del taxi y se despidieron del taxista. Después se voltearon al gimnasio y siguieron admirándolo.



    -Muy bien Capy, aquí es, el gimnasio de Ciudad Verde- dijo Copefed, y después los dos empezaron a subir las escaleras.

    Al llegar arriba empezaron a rodear el gimnasio en busca de la entrada, pero no por ello perdían la oportunidad de admirar las estatuas que estaban cargando la carpa metálica.
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por Alait Feit Copefed el Lun Oct 20, 2008 4:37 am

    Spoiler:



    Los niños iban admirando las estatuas, cuando Copefed se detuvo en frente de una. Esta era un ave gigantesca, (aunque ya que era una estatua, ese no era su tamaño real) tenia las alas extendidas y tenia una gran cola, además en su cabeza tenia tres especies de diamantes.



    -Es hermoso- se dijo a si mismo Copefed sin darse cuenta de que lo estaban observando.



    -¿Con que te gusta Articuno?- dijo una voz, que hizo voltear a los dos niños inmediatamente.



    La voz provenía de un hombre que venia junto a una mujer, los dos estaban parados justo detrás de los dos niños.



    -¡Papá, mamá!- gritó Capy, y salió corriendo desde donde estaba y se aventó a los brazos de sus padres. -¡Los extrañe tanto!-



    -¿Articuno?- dijo Copefed sin hacer caso del griterío de Capy, pero al parecer nadie lo escuchó.



    -Nosotros también te extrañamos bastante hija mía- dijo su madre.



    -¿Copefed, acaso no piensas saludarnos?- preguntó su papá levantando la mirada hacia su hijo que estaba viendo la estatua.



    -¿Qué?, oh si perdón- se disculpó Copefed y abrazó fuertemente a sus padres. Después los cuatro entraron al gimnasio.



    El gimnasio al igual que por fuera, por dentro era imponente, la entrada era un pequeño cuarto en el que habían cinco puertas en posición de las vértices de un pentágono, las cuales decían algo. La primera a la derecha decía “entrada a segundo piso y otros” la que estaba a su lado derecho decía “entrada a primer piso”. Las del otro lado decían lo mismo, excepto la de en medio que decía “Solo personal autorizado, y retadores”.



    Los cuatro entraron por la puerta de en medio y al estar al siguiente lado se encontraban en un imponente estadio en el que había doce niveles de pisos a lo alto, a lo largo todo formaba un enorme círculo, y en medio de todo el estadio se encontraba un campo de tierra con algunas marcas en el piso. El techo era la pokebola que se podía ver desde afuera, pero adentro del estadio también habían pancartas colgando de este, que decían “Gimnasio de Ciudad Verde” o “Militia est Vita”. Aunque también había otras que no decían nada y solo tenían dibujos como pokebolas o varios pokémones.



    También justo en medio de la pokebola colgaban dos cadenas que cargaban un enorme marcador que decía “Líder vs. Retador” y abajo de cada palabra había seis pokebolas y a lado de estas había unos espacios en blanco, que deberían de marcar el nombre del pokemon del peleador correspondiente. Debajo de todo esto había un cronometro que en este momento estaba en ceros, y abajo del cronometro había un reloj que daba la hora, en este caso eran las dos treinta y seis de la tarde.



    En el estadio se encontraban varios señores y señoras que al parecer estaban haciendo la limpieza de las gradas.



    Cuando estos vieron a Copefed y Mariam entrar los saludaron con una sonrisa y los líderes les devolvieron la sonrisa.



    -¡Wow, es enorme!- exclamó Capy mirando el imponente estadio. -¡¿Y aquí es donde trabajan?!- preguntó Capy recorriendo el campo de batalla lo mas rápido que podía examinando con gran curiosidad cada rincón de éste.



    -Así es hija, aquí es donde nosotros aceptamos los retos de los entrenadores- le contestó su padre.



    -¡¿Crees que algún día yo pueda retarlos a ustedes a una batalla pokémon?!- preguntó Capy muy entusiasmada, pero antes de que su papá le pudiera contestar, a Copefed se le vino a la mente lo que el taxista les había dicho, y Copefed no se lo pensó dos veces y preguntó.



    -¿Papá, es cierto que tú alguna vez fuiste un elite?-



    -Así es hijo, yo y tu mamá fuimos elites hace años, ¿Por qué?- preguntó con curiosidad su padre.



    -¿Y por qué ahora ya no son elites?- le preguntó Capy que al parecer la conversación había captado toda su atención.



    -Es por eso que le dije a su abuela que vinieran hijos, por que lo que sucedió ayer en la noche en la ruta uno no fue cosa del destino y esta un poco ligado a sus preguntas- dijo seriamente su padre.



    -Niños, síganos- dijo su madre, y entonces los dos adultos empezaron a caminar hacia un costado del estadio, hacia donde se encontraba una puerta.



    La puerta era de color amarillo y tenía un letrero que decía, “Prohibido el paso” y por si acaso tenia dos candados que cuidaban la cerradura y manija de la puerta.



    Copefed y Mariam se acercaron a la puerta y cada quien saco una llave la cual después usaron para abrir los candados, después entraron y le hicieron una seña a sus hijos para que pasaran.



    El cuarto en el cual acaban de entrar era muy pequeño y de forma cuadrada, el cual tenía cuatro puertas, una era por la cual habían entrado, otra era de igual tamaño que la anterior, solo que era de color verde, la que seguía era de color rojo, y la ultima era de color azul.



    Al igual que la puerta por la que habían entrado, estas tres puertas tenían dos candados cada una, y nuevamente Copefed y Mariam abrieron una de las tres puertas, en este caso la de color azul.



    El segundo cuarto, el cual era de mismo tamaño y de la misma forma que el anterior, solo que este tenía dos puertas, una de color plateada y la otra de color dorada.

    Copefed y Mariam se acercaron a la de color dorada, que se encontraba enfrente de la puerta por la cual habían entrado, y repitieron los pasos que habían hecho con las anteriores y la abrieron. Al entrar al tercer cuarto se encontraron con una sola puerta, pero esta a diferencia de las anteriores, era de cristal. Además de que no contaba con candados como las anteriores, simplemente era una puerta de cristal que se podía abrir sin ningún problema. Y sin perder tiempo los cuatro entraron al cuarto cuarto el cual a diferencia de los demás este era mucho mas grande y era bastante largo.



    El cuarto era impresionante ya que estaba repleto de trofeos y estandartes de oro, plata y otros metales preciosos.



    Copefed y Capy estaban tan sorprendidos que se quedaron parados en la entrada admirando todo lo que había a su alrededor.



    Cuando estos se dieron cuenta sus padres ya los esperaban en el fondo del cuarto, se dieron prisa para alcanzarlos.



    Copefed y Mariam se encontraban enfrente de un estandarte, que, en lugar de contener adentro un enorme trofeo como todos los demás, o de estar repleto de medallas, este solo contenía varias pokebolas de distintos colores.



    -Niños, nunca, nunca en la vida le deben de decir sobre este cuarto a nadie, ni siquiera deben decir como llegaron ni que hicieron, en conclusión, este día y ninguno en sus vidas, deben de mencionar lo que hicieron hoy en este gimnasio- dijo Mariam seriamente una vez que Copefed y Capy habían llegado con ellos. –No pregunten por que, por que no obtendrán respuesta- terminó diciendo y se volteó hacia su marido para darle la palabra.



    -Niños, este cuarto no lo conoce nadie más que su madre, ustedes y yo, y nadie más debe de saber sobre este cuarto sin importar lo que pase, ¿entendido?- preguntó su padre, y los niños asintieron con la cabeza pues no tenían palabra por lo que estaban viendo, todo el ambiente había cambiado tan radicalmente, que estaban tan confundidos para preguntar algo.



    -Muy bien ahora escuchen con atención, les contaré una historia que es necesario que la sepan, ya que Kanto y talvez el mundo peligran- terminó diciendo su padre.



    -Y esto niños al igual que lo de esta habitación no se lo deben de contar a nadie, al menos por ahora, ya que aún no lo podemos asegurar al cien por ciento- dijo su madre, y los niños volvieron a asentir.



    -Bien niños, les cuento esta historia para que comprendan mejor el presente y puedan estar mejor preparados para el futuro- dijo su padre haciendo una pausa y después empezó con el relato.



    -Hace cincuenta y siete años, aquí en la región de Kanto, nació el mejor entrenador que ha habido en la historia, este era un entrenador que amaba a sus pokémones tanto así que él decía que eran parte de su familia-



    -Él a su corta edad era todo un prodigio, ya dominaba formas de ataque muy avanzadas cuando apenas era un niño, y fue la relevación mas grande ya que fue el entrenador mas joven en ganar la liga pokémon, además de derrotar a la Elite Four y de coronarse campeón de Kanto a los dieciocho años de edad, y si en ese entonces no hubiera existido la regla de que nadie menor de los dieciocho años podía entrar a la liga pokémon, estoy seguro que el hubiera logrado todos esos logros desde muy antes-



    -Tiempo después viajó a las regiones de Jotho, Hoen, Sinnoh, Aura, Feón, y muchas otras para mejorar y encontrar rivales de su nivel, pero no los encontró, y cuando apenas tenia veinte años fue nombrado como el mejor entrenador pokémon de su edad, así que fue invitado a participar a la Liga Alpha, y nuevamente demostró su gran habilidad como entrenador y se coronó campeón, y se gano el titulo como el mejor entrenador, no solo que existía en ese entonces sobre la tierra, sino que se ganó el titulo como el mejor entrenador que jamás había existido-



    -Lamentablemente, a pesar de todos sus logros, su humor, inteligencia y amabilidad, unos años después en el que renunció a la Liga Alpha para emprender un viaje a otras regiones muy, muy lejanas que lo cambiarían radicalmente-



    -Su viaje fue todo un misterio, y hasta en ese entonces hubo chismes de que él había muerto en ese viaje-



    -En realidad, nadie sabía lo que en realidad había sucedido, hasta doce años después, en el que de la nada nació una maligna corporación llamada Equipo Rocket, la cual buscaba pokémones raros para poder usarlos como maquinas y así conquistar el mundo-



    -Nadie sospechó, que el líder de esa corporación, era el mismo entrenador, que años antes había sido la leyenda para todo entrenador en el mundo-



    -La lucha en contra de esa maligna corporación duró ocho largos y terribles años, hasta que el Equipo Rocket tomó el control total sobre casi todas las regiones. Así que la Liga Alpha decidió arriesgar sus mejores cartas en la llamada “batalla final” y mandó a sus cuatro mejores elites, los cuales éramos tu madre, yo, y los papas de Cynthia-



    -Nosotros y otros elites de varias regiones empezamos a buscar la base secreta del Equipo Rocket por mucho tiempo, pero solo encontrábamos bases que tenían poca influencia en cuanto a la corporación-



    -Todo siguió así hasta que en la región de Aura, se encontraron varias pistas sobre esta base, y meses mas tarde, encontramos la tan ansiada base y el maligno plan que años atrás ellos estaban desarrollando, convertir a los pokémones en seres sin sentimientos para así usarlos a su favor sin ningún remordimiento-



    -La base se encontraba enterrada varios metros bajo tierra, y cuando por fin logramos entrar a la habitación principal de esta, nos vimos rodeados por miles de los soldados del Equipo Rocket, además de que él, se encontraba ahí-

    -Sabíamos que no podíamos ganar, y que la única forma de ganar no solo la batalla sino que también la guerra, era derrotándolo a él, así que decidimos atacar a discreción y
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por Alait Feit Copefed el Lun Oct 20, 2008 4:40 am

    Perdonen este cuarto post seguido, pero en serio, necesitan hacer algo con esto por que es frustrante tanto para el lector, como para el que postea. No se lo tomen a mal admin y mods.

    Spoiler:


    derrumbar la habitación en la cual nos encontrábamos para sepultar entre todas las rocas y la estructura, a todo aquel que estuviese ahí-



    -Afortunadamente nuestro plan funcionó, ya que la habitación se derrumbo por completo encerrando a todo aquel que se encontraba adentro y milagrosamente tu madre y yo pudimos escapar sin heridas de gravedad, pero los padres de Cynthia no, Marx, papá de Cynthia… … … murió al instante y días después su madre quedó en coma, y una semana después… murió-



    Era la primera vez que Copefed hacía una pausa en el relato, y solo para encontrar que Copefed y Capy estaban apunto de reventar en lágrimas.



    No podían creer lo que acababan de escuchar, no podían creerlo, no querían creerlo.



    Ellos sabían que los padres de Cynthia eran exploradores y que viajaban por todo el mundo, no podía ser que los padres de Cynthia estuvieran muertos, eso debía de ser una mentira o una horrible pesadilla…



    -Niños, por favor, escuchen, aún necesitan saber mas- les dijo su madre tratando de calmarlos pero Capy y Copefed se encontraban de rodillas con las manos en la cara y llorando. –Niños por favor escuchen…- trataba de calmarlos su madre pero era imposible, así que sus padres esperaron varios minutos hasta que los niños se calmaran un poco y pudieran seguir con la historia.



    -Ya no quiero oír esas mentiras, ¡ya no quiero!- gritó Capy cuando su padre se disponía a seguir con el relato y esta trató de salir de la habitación pero su padre la detuvo.



    -Silencio Capian- le dijo un poco molesto su padre, pero la niña estaba destrozada y no paraba de llorar.



    -Capy, es mejor que aceptemos la verdad, eso creo es lo mejor- le dijo su hermano tratando de tranquilizarla, y lo logró, por una extraña razón Capy siempre le hacía mas caso a su hermano que a los demás, y en unos cuantos minutos Capy había dejado de llorar, solamente se le escuchaban sollozos, pero eso le vasto a su padre para poder continuar con la historia.



    -Eso esta mejor, ahora continuaré con el relato, muy bien, a pesar de todo lo malo sucedido vino algo muy bueno que nos brindo mucha satisfacción, ya que nuestro plan era acabar con ese malvado, y lo logramos, ya que el tampoco pudo sobrevivir al derrumbe y murió al igual que miles de sus seguidores, y los que quedaron fueron arrestados, y sus mas cercanos fueron condenados a muerte, y si, estábamos muy tranquilos ya que todo había terminado-



    -Estuvimos tranquilos por seis años, pero lo de ayer ha vuelto a levantar varias sospechas de que algún miembro destacado de aquel desintegrado Equipo Rocket se nos haya escapado en ese entonces y planee resucitar al Equipo Rocket, aunque como les dije anteriormente, no es del cien por ciento seguro, aun así debemos de estar alerta, ya que si esos temores se cumplen… … … no sabemos de lo que serian capaces esos malditos-



    -Es por eso que les cuento esto, por que si se necesita de su ayuda, ustedes tendrán que pelear…-



    Eran las nueve cincuenta y cinco de la noche cuando su padre terminó de contar la historia.



    Ninguno de ellos habían comido algo en horas pero no tenían hambre, lo único en lo que Copefed y Capy pensaban era en despertar de esa pesadilla, pero lamentablemente, eso no era una pesadilla.



    Los cuatro abandonaron el gimnasio y se fueron a una casa, en la cual los padres de Copefed y Capy vivían.



    Los cuatro cenaron muy poco antes de irse a dormir y tratar de esperar, que al despertar, todo esto hubiese sido solo una pesadilla.



    Otra cosa, y el botonsito del spoiler a donde se fue? Tube que poner el de cita y despues editarlo a spoiler. Solo lo menciono por que no lo vi xD

    Y bueno eso es todo, pero no quiero ni imaginarme cuantos posts voy a hacer para el que sigue que es mi cap mas largo...
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por Kuro el Miér Oct 22, 2008 2:45 am

    A ver Alait, ya te dije que no uses respuesta rapida, uses postreply, luego le das enter en la barra de titulo y se soluciona todo. Si no puedes aun te los sigo permitiendo, auqne si se debe poder.
    Bye.


    --------------------------------
    Spoiler:







    Gracias Mushy, Mao y Tadi -w-


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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por Terduz el Dom Dic 14, 2008 7:32 am

    Wow
    bueno realmente en CP ya lo habia leido xD
    pero me sige gustando xDDD
    es muy interesante y realmente no se ni por que lo deje de leer en cp.....tal vez por que hay muchos y leia siempre los nuevos para meterlos o no a la lista de seguir biendo o no xP

    realmente solo le falta mas descrision ....solo eso =D
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por Alait Feit Copefed el Mar Dic 16, 2008 7:02 am

    Hola, pues despues de que sali de clases posteare mi fic otra vez, bueno, posteare mis fics, que son los unicos aqui ¬¬ xD bueno, tercer capitulo!



    POKEMON, NO LO ES TODO


    *Tuang, tuang, tuang…* el sonido de una campana despertó a los dos niños. Sobretodo a Capy, puesto que esta se cayó de su cama del susto.



    -¿Pero que…?- dijo esta levantándose del suelo con los ojos entre cerrados y con todos los cabellos alborotados.



    -No hagas ruido y duérmete- le dijo su hermano malhumorado desde el otro lado de la habitación.



    -¿Pero que fue ese sonido?- preguntó Capy sentándose en la cama, y mirando a su hermano esperando su respuesta.



    -Solo fue el camión de la basura, ahora duérmete- le respondió su hermano.



    Tan solo eran las 6 de la mañana. Pero a pesar de eso ya se escuchaba mucho ruido ya fuera por los coches o la gente que se apresuraba a su trabajo.



    -¿Qué es un camión?- preguntó Capy a su hermano mientras miraba por la ventana el tráfico que se estaba acumulando por la calle. Pero su hermano le contestó con un gran ronquido, lo que le dio a entender a Capy que se había vuelto a dormir, así que Capy decidió regresar a la cama, pero no pudo volver a dormirse.



    La habitación en la que se encontraban era completamente de madera, tanto de las cuatro paredes, así como del techo y del suelo. Había dos camadas en cada extremo, separadas por un pequeño buró, y una mesita de noche. Solo había una ventana, y esta estaba del lado de Capy, ya que del otro lado, estaba una puerta, y junto a esta, la cama de Copefed.



    En la habitación había muchos cuadros. En uno de ellos estaba la foto en blanco y negro de un señor con sombrero de ranchero, que vestía una camisa de mezclilla y tenia una gran barba con bigote. Tenía un gran parecido con su papá, pero ni idea de quien fuese.



    En otro estaba la foto, igualmente en blanco y negro, de un general con un pokemon que parecía un Chatot, pero este tenía una cola mucho más larga y llena de plumas hermosas. Detrás del general y el pokemon, se podía observar un gran navío, y un hermoso paisaje con un bello mar.



    -¿Me pregunto que pokemon será ese?- se dijo así misma Capy mientras seguía mirando otros cuadros con demás personas, pokemons y lugares, pero fue uno que se encontraba justo arriba de la cabecera de la cama de su hermano que le llamó la atención. No era una foto, como las demás, ni tampoco parecía una pintura, eran más bien escritos acomodados en un árbol dibujado a mano. Era un árbol genealógico.



    Capy se levantó de su cama y se acercó lentamente hacia el cuadro con mucho cuidado para no despertar a su hermano. Se subió al buró que estaba a lado de la cama de su hermano y de ahí descolgó el cuadro.

    El cuadro tenia un marco de madera maciza, y parecía nuevo, al contrario del papel que tenía muchas rasgaduras y era difícil leer lo que decía el árbol. Además, parecía como que alguien lo había cortado de los extremos.
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por Alait Feit Copefed el Mar Dic 16, 2008 7:06 am

    (Debido a fallas no pude subir el árbol genealogico, perdonen)


    -Maravilloso- dijo Capy al terminar de leer y releer una y otra vez el árbol genealógico –Valla coincidencia con mis tataratataratataratatarabuelos- sonrió Capy al compararse a ella y a sus hermanos con sus antepasados. –Valla no sabia que teníamos un primo dijo Capy mirando el nombre de Robert Alait-



    -Por favor ya duérmete- le dijo su hermano molesto.



    Capy al escuchar esas palabras lo miró con recelo, pero siguió mirando el cuadro, y después descubrió hasta debajo de todo una frase.

    Milita est vita




    -Milita est vita- se dijo así misma Capy.



    Ya eran las 6:40 y aunque el Sol aún no salía, empezaba a entrar luz por el tráfico de afuera.



    -Tal vez signifique “mi tía es Vita”- se dijo con una sonrisa en la cara. –Pero en el árbol no aparece ninguna Vita- terminó diciendo. Y después de pensar en esa frase, y de repasar con la mirada el árbol, colgó el cuadro y se volvió a su cama y se acostó. Esta vez, por fin pudo dormir.







    -¡Última llamada para los que quieran boletos del partido Kanto contra Hoen, repito última llamada!- gritaba desde un altavoz un señor que iba en un coche, y esto hizo que los niños se despertaran.



    -¡Vamos Copefed, hijo, despiértate, vamos al partido!- le dijo su padre a Copefed moviéndole las cobijas.



    -¿Qué?- dijo aun medio dormido Copefed.



    -Vamos hijo, ya tengo los boletos, el partido empieza en 1 hora, si no te paras ahorita se nos hará tarde- le respondió su papá.



    -Si, claro, pero… ¿y el desayuno?- dijo Copefed restregándose los ojos.



    -Desayunaremos en el estadio, ahora levántate- le dijo su papá.



    Ya eran casi las 11 de la mañana, y el movimiento afuera estaba aún más alborotado que antes. Había mucha gente gritando y corriendo.



    -¡Yo también quiero ir al estadio, por favor papá!- exclamó Capy desde su cama y se paro de inmediato.



    -Lo siento hija pero tu mamá te llevara a conocer la ciudad- le dijo su papá con una sonrisa.



    -Bueno eso esta mejor, total a mi ni me gusta el fuchibol- dijo Capy mientras se metía al baño con su ropa para vestirse.



    -No se llama fuchibol, se llama fútbol, además tú te lo pierdes, por que este partido va a estar muy bueno por que los dos equipos, Kanto y Hoen, vienen en un muy buen momento, y van a demostrar por que calificaron al Mundial de Fútbol Siol- dijo Copefed un poco molesto, mientras se ataba su ultimo tenis.



    -No importa, yo prefiero el tenis, es mucho mejor- dijo Capy desde el baño. –Además cualquiera puede jugar fútbol, lo único que hay que hacer es patear una tonta pelota e ir detrás de esta para meterla en una caja de redes- terminó diciendo esta.



    -Bueno niños no discutan, y Copefed, sígueme ya nos tenemos que ir. Hay mucho tráfico hoy por lo del partido- le dijo su padre. –Capy te cuidas mucho- termino diciendo.



    -Si papá- dijo esta saliendo del baño ya peinada y lavada. Y después los tres bajaron a la sala donde Copefed y su papá se despidieron, salieron.



    Era una multitud en todas partes con banderines, playeras, banderas, muñecos, y demás cosas todas de color verde. Inclusive, había algunos coches y autobuses que estaban pintados de verde o tenían adornos de la selección de Kanto.



    -Bien hijo, aún estamos a tiempo de llegar al estadio, ven sígueme, tomaremos un camión- dijo su papá guiándolo entre la multitud, y en un rato ya se encontraban viajando hacia el estadio en un autobús pintado por afuera y por dentro de verde. De las ventanas colgaban fotos de jugadores de la selección.



    Había mucha gente por todas partes, corriendo y caminando hacía varias direcciones que no traían playeras verdes y que estaban vestidos de manera formal, lo que significaba que el trafico no era causado solo por el evento de fútbol, sino que de por si así era siempre el ambiente en la ciudad.



    Después de unos cuantos minutos llegaron al estadio. El estadio era enorme, era casi tres veces más grande que el gimnasio pokemon de la ciudad. Tenía varias columnas con varios carteles que decían:

    ESTADIO ROY NEWER 1899
    CASA DEL DEPORTIVO KOREMBERG 95 FUTBOL CLUB

    NACIMOS AMANDOTE, Y MORIMOS AMANDOTE MÁS

    22 TITULOS DE LIGA, 16 COPAS, Y TRES INTERCOPAS DEMUESTRAN QUIEN ES EL MEJOR DE KANTO

    Este domingo 18 de agosto, a las 12 de la tarde, apoya a la selección de kanto, cuando enfrente a la selección de hoen


    También había varios carteles con fotos de jugadores y por supuesto del equipo de casa.



    -Es enorme- dijo Copefed bajándose del autobús y admirando el enorme estadio en todo su esplendor.



    -¿Decías algo, hijo?- le pregunto su papá.



    Había demasiada gente, y por lo tanto mucho ruido, lo que hacia muy difícil escuchar lo que los demás decían. -¡Oye hijo, ven, sígueme, vamos a entrar de una vez, o no vamos a encontrar lugar después!- le gritó su papá, mientras lo jalaba del brazo.



    Tardaron unos cuantos minutos en atravesar toda la bola de gente y llegar a las filas para entrar al estadio, y en entrar tardaron otros minutos mas, pero después de mucho tiempo, por fin estaban dentro del estadio.



    El ruido era impresionante. Había cientos, o miles de personas brincando, cantando y gritando en sus asientos. Había varios vendedores que con dificultad se deslizaba con toda su carga entre las multitudes para vender papas, refrescos, cervezas, chucherías, banderines, y demás cosas para pasar un buen rato.



    El lugar que les había tocado, era en la parte superior lateral, así que tenían una buena vista, y no estaba ni soleado ni había señales de lluvia.



    Del otro lado de donde se encontraban estaba la porra de Kanto que cantaba una canción muy peculiar.



    Kanto, yo te canto, Kanto, eres un encanto, te quiero y sin ti yo nada quiero, Kanto, yo te canto…”



    -Kanto, yo te canto, Kanto, eres un encanto…- empezó a murmurar Copefed. La canción era muy pegajosa y cuando este se dio cuenta, todo la gente ya la estaba cantando, lo que hacía un impresionante coro que se oía y retumbaba en cada rincón del estadio.



    -Faltan 8 minutos para que empiece el partido, Copefed- le dijo su papá.



    -¡Mira, están saliendo los jugadores de Hoen!- dijo Copefed, e instantáneamente, el estadio se llenó de abucheos y silbidos de desapruebo, cosa que los jugadores no prestaron mucha atención y se dirigieron hacia la pequeña porra de Hoen. Eran talvez doscientas o trescientas personas que se habían aventurado a venir desde Hoen, hasta Kanto.



    Después se dirigieron hacia el centro de la cancha para presentarse, cosa que causó más abucheos, y al final se tomaron la fotografía.



    -¡Ni se tomen la foto, por que no mas van a recordar la humillación que les vamos a meter!- gritó un señor en el asiento delantero.



    Un par de minutos después el estadio se lleno de gritos, porras y aplausos cuando el anunciador, avisó la entrada del cuadro de Kanto. Y nuevamente el coro de miles de personas empezó a cantar.
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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

    Mensaje por Alait Feit Copefed el Mar Dic 16, 2008 7:07 am

    -¡Gente de Kanto, me conforta informarles que la selección de Kanto entrara al campo!- gritó el anunciador con una voz tan potente que se sobrepuso al coro de la gente y los hizo callar - ¡Con el número uno, el portero que juega para el equipo de los Demoniales, Jorge Carmfield!- gritó el anunciador y el estadio se llenó de aplausos.



    Y así fue con los otros nueve jugadores anunciados, hasta que anunciaron al último jugador que fue nombrado con más ganas que los demás.



    -¡Con el numero nueve, goleador del club Koremberg 95, y también de la selección de Kanto… Jonh Cardical!- terminó de decir el anunciador y todo el estadio se llenó con un griterío increíble, todo el mundo se puso de pie aplaudiendo, gritando, saltando, incluso algunos hasta bailando. Era una fiesta increíble, parecía que estaban recibiendo a un héroe que regresaba triunfante de una guerra.



    Después, el anunciador pidió silencio y respeto para los himnos de los dos equipos, cosa que no logró para el himno de Hoen, pero el de Kanto fue un hermoso coro cantado a miles de voces desafinadas.



    Finalmente el partido dio comienzo.



    -¡Bien publico, ARRANCAMOS EL PARTIDO ENTRE KANTO Y HOEN!!!- gritó muy fuerte el anunciador, y el equipo de Hoen que vestía de color violeta, dio la patada inicial, y todo el publico empezó a abuchear al los jugadores de Hoen instantáneamente el arbitro había pitado.







    -¿Qué es un supermercado?- preguntó Capy mirando por la ventana del coche un letrero enorme que decía, Gual Mart, el supermercado del ahora, y del mañana.



    -Es como una tienda de abarrotes pero mucho más grande- le respondió su madre.



    -¿Qué es un camión?- preguntó Capy recordando el camión de la basura de la mañana.



    -Es como un coche, pero más grande- le respondió su madre.



    -Entonces debería de llamarse supercoche- dijo con una sonrisa, y las dos empezaron a reírse.



    -¿Qué es una avenida?- preguntó Capy, mirando un letrero en donde decía “Avenida el tauros”



    -Es un tipo de calle muy grande, por donde pasan los coches- le respondió su madre, y después le dijo. –Mira, hemos llegado al zócalo de la ciudad, es donde se encuentra ese enorme reloj- dijo señalando un enorme reloj de piedra.



    La base del reloj, que era una enorme torre, estaba hecha de roca sólida, y esta era una roca especial, pues no parecía una piedra común del lugar, sino que parecía haber sido traída desde ya hace tiempo desde un lugar en especial.

    Algo muy impresionante en esas rocas era que tenían escritos como los siguientes hechos seguramente a mano:



    150 te crearon, por los 150 que son de esta región



    Cuadra central de Cuidad Verde



    Por ti amada mia, atte. Ferdinand Coler



    -Coler- murmuró Capy.



    -¿Dijiste algo hija?- le pregunto su madre.



    -¿Es que no recuerdo donde leí ese apellido?- le respondió Capy tratando de recordar.



    -Coler, eh… ni yo tengo idea, pero bueno por que no mejor miras arriba de ti- Y al oír esto Capy olvidó por completo lo del apellido y miró hacia arriba para encontrarse con un hermoso y antiguo reloj.



    La torre de roca media como unos 20 metros, y en la punta tenia un enorme cubo de madera con piedras preciosas que formaban un enorme reloj de unos 4 metros por cada lado. Entre las piedras preciosas se encontraban sobresalientes un zafiro, un rubí y una esmeralda de un lado. En otro, se encontraban una gran perla y un gran diamante. En el tercer lado, las manecillas a diferencia de los demás lados eran de oro, el círculo del reloj era de cristal, y los números eran de plata. Mientras que el último lado, no tenia nada en especial, el círculo del reloj era de piedra, las manecillas y números de hierro y lo demás de madera.



    Y todavía, mas arriba, en la cabeza del cubo del reloj, había una frase tallada en una roca que decía:



    No preocuparse por lo que pase, preocuparse por lo que valla a pasar en el futuro.



    -¿Qué te pareció?- le preguntó su mamá.



    -Muy bonito, me gustó mucho- dijo Capy admirando por todas partes el reloj.



    -Bien Capy, ahora sígueme, vamos a comprarte ropa, al mercado- dijo su mamá.



    Y las dos se dirigieron hacia un pequeño callejón lleno de puestos en los que se vendía todo lo imaginable y lo inimaginable.







    -¡Fin del primer tiempo, Kanto 3, Hoen 1!- anunció el anunciador del estadio.



    -Valla, pero que partido- dijo exhausto el papá de Copefed sentándose en su butaca y dando un enorme trago a una cerveza que tenía en la mano.



    -Si, me encantó como Cardical, hizo ese jugadon quitándose a los tres defensas el solo y después le puso el centro como con la mano a Santis, y la palomita que hizo este para meter el gol estuvo fenomenal- dijo Copefed, dándole un sorbo a su refresco, y después agregó –Aunque no me gusto el arbitraje, puesto que Sotara, de Hoen, se debió de haber ido expulsado por esa faltota sobre Santis-



    -En eso tienes razón, pero el gol de Hoen, también estuvo muy bueno, ese tiro libre, era casi imposible de meter, y el jugador ese de Hoen, lo puso en el ángulo con una potencia increíble- dijo su papá.



    -Si, y ese jugador, al que le dicen “el Mascas” juega muy padre- dijo Copefed, terminándose su refresco.



    -¿Quieres otro refresco hijo?- le preguntó su padre al ver que este había terminado con su refresco.



    -No gracias papá, lo que quiero es ver el segundo tiempo, va estar buenísimo- dijo entusiasmado su hijo.



    La porra de Kanto seguía gritando y brincando a pesar de ser el descanso, y parte del público también gritaban, mientras que otros exhaustos tomaban un pequeño descanso y aprovechaban para ir al baño, comprar cosas, o platicar del partido o de otras cosas.



    En unos cuantos minutos, el segundo tiempo había comenzado, esta vez, los que iniciaron y dieron la patada inicial fueron los de Kanto.



    Habían pasado unos cuantos minutos desde el inició del segundo tiempo, y todo el estadio estaba repleto de gritos y porras hasta que el árbitro marcó penal a favor de Hoen, y además expulso al defensa de Kanto. Esto provocó que la gente empezara a abuchear al árbitro, y todo empeoró cuando el segundo gol de Hoen cayó.



    Y no habían pasado ni dos minutos después del segundo gol de Hoen, cuando “el Mascas” hizo una gran pared con Sotara, que después terminó en gol y en menos de diez minutos Hoen ya había logrado empatar el partido. Esto apagó al estadio, menos a la porra de Hoen que festejaba el gol de su equipo que parecía iba hacer de lo que parecía un buen día, una pesadilla para la gente de Kanto, pues Hoen empezaba a crecer.



    El partido, era muy trabado, los dos equipos tenían buenas llegadas, pero poco a poco Hoen tomaba el control del partido, ya que tenían un jugador de más.



    Y después el arbitro expulso a Santis por haberle gritado al cuarto arbitro de cosas por marcarle una falta, que según Santis, nunca existió, y esto hizo que la gente se enfureciera, y empeciera a gritar “¡Ratero, ratero, ratero…!”. Todo siguió así hasta que Cardical, al minuto 78 hizo una gran jugada en la que se quito a 4 jugadores y después fusiló al arquero de Hoen para imponer el 4-3. Entonces la gente se tranquilizó y después cuando cayó el 5-3 al minuto 89, la alegría regreso al estadio, y nuevamente la porra local empezó a cantar a mas no poder, y gran parte del estadio igual.



    -¡Señoras y señores, marcador final 5-3 favor Kanto, este partido fue patrocinado por cerveza luna, todo con medida, y Banakanto, el mejor banco, tu mejor opción!- anunció el anunciador y la gente estalló en alegría.



    Serpentinas, globos y papelitos verdes volaron por todas partes del estadio. Los jugadores saludaban al publico y este les respondía con un griterío impresionante.



    Mientras tanto, los jugadores de Hoen se fueron en silencio, y ante el aplauso de su porra, que fue opacada por la de Kanto.







    -¿Y que te pareció tu vestido Capy, a poco no esta chulo?- le decía su mamá mientras Capy se miraba en un espejo su vestido nuevo que le había comprado su mamá.



    -Si, me gusto muchas gracias mamá- le respondió Capy.



    -Mira hija, ahí hay unos cinturones para entrenadores pokemon, ¿quieres uno?- le preguntó su mamá.



    -Si, y también hay que llevarle uno a mi hermanito- dijo Capy.



    Y las dos se acercaron al puesto, y empezaron a ver los cinturones. Había de todos los tipos, colores y frases, algunos decían:



    El mejor entrenador del mundo

    Pokefanatico hasta la muerte



    -Quiero ese de color azul cielo- dijo Capy señalando unos cinturones de color azul claro que tenían como pokemon un Totodile. –Y para mi hermanito ese de color azul rey- dijo Capy señalando unos cinturones de color azul rey, justo alado de los azul cielo. El pokemon que tenían era un Mudkip.



    -Muy bien, disculpe señora, ¿cuanto seria por los dos cinturones?- dijo la mamá de Capy.



    -Veinte kanterinos por cada uno- dijo la señora que atendía el puesto.



    -Muy bien, tenga- dijo la mamá de Capy entregando el dinero.



    -Gracias, que tenga un buen día- la despidió la señora del puesto mientras contaba las monedas que le habían entregado.



    Capy y su mamá estaban saliendo del mercado cuando la mamá de Capy se quedó atónita mirando una televisión de un puesto.



    -¡… lo que ha pasado es terrible, aun no nos informan pero al parecer lo que sucedió, fue que unos señores vestidos de negros, hicieron estallar una bomba en una de las salidas del estadio Roy Newer 1899 al acabar el partido entre las selecciones de Kanto y Hoen. Se piensa es un acto terrorista puesto no parecen ser porras de ningún equipo las que hayan ocasionado este incidente. Intentaremos traerle mas información sobre esto lo mas rápido que podamos, tanto podamos hacer llegar la señal del satélite…!- dijo el anunciador del noticiero muy alarmado.



    -¡Capy, tenemos que ir pronto, tu padre y tu hermano se encuentran ahí!- dijo su mamá y la jalo del brazo tan fuerte que esta no tuvo tiempo de poner resistencia ni de hacer preguntas.



    Pronto ya se encontraban cerca del auto cuando la gente empezó a alborotarse. Al parecer otra bomba, había estallado cerca de donde se encontraban y después, gente vestida de negro empezó a salir de la nada por todas las calles de los alrededores.



    Pronto, mucha gente se había acumulado alrededor del reloj, mientras los encapuchados se acercaban lentamente hacia ellos…





    Nuevamente perdonen los post seguidos, pero no hay forma de uqe todo quepa, y por lo mismo no pude poner el arbol...

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    Re: El bien y el mal, una lucha sin fin

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